Tened por Templo, el Universo
por Altar, vuestros Corazones
por Imagen, a Dios
por Sacerdote, la Conciencia.

(Hilario, guía de Constancia)

 

 

 

Biografias
 

Historia de Constancia:

  1. Primeros pasos:
  2. La historia del Espiritismo en Argentina comenzó con el arribo a Buenos Aires, desde España, de Don Justo de Espada, entre 1869 y 1870.
    Su propósito fue comercial, pero era además portador de la recién aparecida doctrina Espírita. Fue así que formó una sociedad con algunas personas interesadas en estos nuevos temas, pero ésta y otras más fueron de breve duración. No obstante, permitieron el acercamiento de varias personalidades interesadas en el estudio:Camilo Clausolles, medico homeópata, el ingeniero Rafael Hernández (hermano del poeta José Hernández), el profesor Ángel Scarnichia, el médium Julián Garciarena y el ingeniero Carlos Santos, entre otros.
                Aparecieron a continuación dos centros,dirigidos respectivamente por Camilo Clausolles y Justo de Espada, y un tercer centro fundado por Ángel Scarnichia, que propiciaba el estudio doctrinario en su triple carácter,  filosófico,científico y moral.
                Comenzó así el 9 de febrero de 1877, en Buenos Aires, la historia de la Asociación Espiritista Constancia, con la presidencia de Don Ángel Scarnichia. Tenía como objetivo el estudio teórico-práctico del Espiritismo y se constituyó en la primera sociedad espírita argentina. Miembros muy bien informados sobre toda la obra de Allan Kardec,  munidos de una valiosa experiencia en lo fenoménico por los trabajos anteriores y plenamente concientes de la importancia de la reforma moral, fueron causa suficiente para el éxito de ese proyecto. Para consolidar la difusión de la ideología kardeciana Scarnichia fundó el 4 de noviembre de 1877 la revista Constancia.
                A través de la mediumnidad del propio presidente, el guía espiritual Hilario  señaló con sabias enseñanzas la orientación de Constancia, el cuidado de su supervivencia, la importancia del raciocinio, el alejamiento del fanatismo e inspiró el modelo de Reglamento, para ser discutido. Éste, una vez ajustado, sirvió de base para la mayoría de los Centros de Buenos Aires y provinciales que fueron apareciendo. Anunció el lema de la sociedad: “Hacia Dios por la Caridad y el Trabajo”. Con gran probidad intelecto-moral dio consejos fundamentales acerca de la forma de vinculación con el mundo espiritual, para aplicar en los trabajos mediúmnicos (análisis por la razón, discusión de ideas ante errores advertidos o dudas acerca de los mensajes) y permitió que esos trabajos reflejaran los distintos rasgos de la vida en el Espacio.
                Por intermedio del notable médium parlante Antonio Castilla, poco después, el guía emitió reiteradamente discursos de gran profundidad ideológica y expresó, en una breve y sabia síntesis, el pensamiento-guía para el espírita de Constancia: “Tened por Templo, el Universo; por Altar, vuestros Corazones; por Imagen a Dios; por Sacerdote, la Conciencia”.
               

  3. En defensa del Ideal Espírita:
  4. La vida de Constancia se unió, aproximadamente desde 1880,  a la del gran líder espírita Cosme Mariño, quien desempeñó una labor descollante dentro y fuera de la Institución de la que, a su vez, fue presidente desde 1883 hasta 1927, siendo el sucesor del Profesor Scarnichia, que renunciara por enfermedad.
                Le cupo a Mariño, junto a otros destacados espíritas, la defensa del Espiritismo que era objeto de continuo descrédito. Tuvieron lugar, por lo tanto, conferencias que reunieron también los nombres del Ing. Rafael Hernández y Manuel Sáenz Cortés, enfrentándose a catedráticos universitarios con brillantes exposiciones. Algunas conferencias fueron presenciadas por diferentes personalidades, entre otros el Dr. Nicolás Avellaneda, el Dr. Julio A. Roca, miembros del Poder Ejecutivo de esos años e intelectuales de diversos sectores, particularmente científicos. Mientras los espiritistas eran pocos, la mayoría era, cuanto menos, escéptica, pero éste no fue un escollo para que ciertos discursos pronunciados en teatros de la época, hayan sido réplicas medulosas a los ataques recibidos.
                Aquellos primeros años fueron extremadamente difíciles para la gran lucha en defensa de un Ideal tan elevado. Las polémicas llegaron, a veces, hasta las páginas de los diarios porteños.
                Otros encendidos conferencistas fueron: Felipe Senillosa, Pedro Serié (naturalista), el Ing. Carlos Santos y el Dr. Ovidio Rebaudi, todos grandes trabajadores espíritas.

     


3 y 4  

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